sábado, 14 de marzo de 2009

Duelo a muerte

Es increíble cómo nos aferramos a la vida, negando lo innegable, tratando de evitar lo inevitable. Increíble cuánto nos puede costar asumir la evidencia de la pérdida de un ser querido. Y lo cierto es que no lloramos a quien se va sino a nosotros que nos quedamos. Nos duele no tanto esa pérdida como la impotencia de no haber podido evitarla, la rabia, el desconsuelo y el miedo a quedarnos vacíos, a no poder superarla.
Increíbles los mecanismos de defensa que nuestro subconsciente pone en marcha para no ser consciente… Increíble el miedo que tenemos al dolor, la negación al sufrimiento en esta vida que hicimos de hedonismo y omnipotencia. La muerte concebida como un fracaso... ¡Increíble!.

- Lamento mucho lo ocurrido. Su hija ingresó en un estado muy crítico. Hemos hecho todo cuanto nos ha sido posible, pero no hemos podido evitar su muerte.
- Entonces, ¿no voy a volver a verla?. ¿No se va a venir a casa conmigo?.
- Me temo que no. Puede pasar a verla un momento, pero dadas además las circunstancias de su fallecimiento, el tema de su hija es un caso judicial y debemos esperar al juez.
- Pero, ¿puedo verla?, ¡quiero verla!, ¡quiero ver a mi hija!.
- Por supuesto que sí, puede ver a su hija.
- ¡Hala Inés venga, despierta ya, que este señor no para de decir tonterías!. No te hagas la remolona, levántate que nos vamos a casa.

domingo, 8 de marzo de 2009

8 de marzo

Gustav Klimt. Las tres edades de la mujer

- Tú eres plus. Como yo.
- ¿Plus?. ¿Qué significa eso, mamá?.
- Que eres plus dotada. Pluscuamperfecta.
- ¿Pluscuamperfecta?.
- Más que perfecta.

viernes, 6 de marzo de 2009

Receta para una vida

La vida necesita sal,
ese ingrediente mágico que no se ve pero se nota.
El secreto está en las especias,
un toque de canela,
y no mirar atrás en los andenes,
pues si lo hacemos, la imagen permanece, como una promesa.

Con permiso de Tassos Boulmetis. director y guinista de "Un toque de canela".




miércoles, 4 de marzo de 2009

El circo del pollo

Ayer tuve la oportunidad de ir al circo sin moverme de casa, sentadita en mi sofá calentita y en pijama. ¡Y encima de gratis!. TV1, cómo no podía ser otra, no sé en qué programa que descubrí haciendo zapping, sacaba a la palestra al payaso más patético y bufón de la SGAE: un engreído Ramoncín con melenita al más puro estilo Rapael con aires de principe de Beckelar hacía un refrito de su pollo, como cuando en plena movida madrileña de los 80 se creía el rey. José Ramón Julio Martínez Marquez, así bautizaron al notas, desenlataba su más que enlatada canción hormigón, mujeres y alcohol ante un pueril público incapaz de seguirle en la letra.

Mamoncín, que se autoproclamó como primer representante del punk en España, antes incluso de que surgiese el gozoso fenómeno de la "movida", daba coletazos ante las cámaras intentando estirar un poco más el chicle que le dió le comer, y de nuevo volvía hacer el ridículo más espantoso.

Leo, en la wikipedia, que el muy cabrón se separó de su grupo (WC?) para grabar en solitario un disco que contenía temas que pertenecían a la banda original sin consultar ni pedir consentimiento a sus creadores originales. ¡Muy en su línea!, él mismo afirmó en una entrevista que creió escuchando discos piratas de Bruce Springsteen. Y de ahí a miembro de la junta directiva de la SGAE y a defensor acérrimo de los derechos de los (canta)autores y compositores, hacienlo alarde de su doble moral.

Pero tranquilo, que arrieritos somos y en el camino nos encontraremos y Ramoncín es un muerto de hambre (metafóricamente hablando), patético y decadente en todos los sentidos, que si antes si meaba en su público ahora es éste quien se la devuelve embotellada.

Al menos nos sirve como ejemplo para ilustrar a los niños sobre las consecuencias del consumo prolongado de sustancias estupefacientes, en concreto la coca...

"¿preguntas que por qué son malas las drogas, hijo?
¿has visto como ha quedado ramoncín?, pues eso..."


martes, 3 de marzo de 2009

De perogrullo

Hoy me la he pasado especialmente peleona, quizá sea porque he trabajado más horas de la cuenta o porque aún no me he acostado, pero la cuestión es que me siento a rabiar.

Amigo de mis amigos... amigo de mis amigos…
¡No hay frase que odie más!
¿Se puede ser más absurdo, por favor?.
Me crispa la gente que alardea y presume con tan estúpida frase.
¿Qué mierda de virtud es esa?, ¿es eso todo lo que puedes decir de ti mismo? ¡Pues vaya mérito!.
No puedo con esa gente, me enervo… ya puedes entrarme muy bien que como sueltes esa frase, ¡la has cagado!.
Y hay quien encima la intensifica cuantificándola anteponiendo el adverbio “muy”: yo soy muy amigo de mis amigos.

¿Pero quién coño no lo es?. Es obvio, precisamente la reciprocidad es una de las condiciones de la amistad, si no se da no existe.
Decir que eres amigo de tus amigos es como decir que eres hermano de tus hermanos, hijo de tus padres, vecino de tus vecinos o pareja de tu pareja.
Para mí decir que eres amigo de tus amigos es como decirme: Soy idiota pero aún no lo sé.

- Si tú sólo eres amigo de tus amigos, entonces tú y yo no podemos ser amigos porque aún no lo somos.
- Sí bueno, sí lo somos, porque los amigos de mis amigos son mis amigos.
- ¡Ahora sí que la has acabado de arreglar!. Los amigos de tus amigos son eso: amigos de tus amigos y punto. Si además sucede que congeniáis y coincidís desde la amistad ¡genial! pero sino es así ¡genial también!.
¡No todo el mundo tenemos porqué ser amigos!.