domingo, 11 de octubre de 2009

Si le petit prince descendît aujourd´hui... ce serai l´histoire

De la ley de extranjería y otras paradojas

Y dijo el rey:
-Mi mundo es demasiado pequeño para los dos, pero tengo una pequeña colonia a unos 20 centímetros a tu izquierda. Si tus documentos están en regla, puedes quedarte a vivir allí.

Y entonces respondió el principito:
-Este es un planeta muy pequeño, majestad, ¿por qué necesitáis fronteras?
-¿Qué por qué necesitamos fronteras?
-Sí, ¿por qué necesitáis fronteras? ¿podréis explicármelo?
-Pero, ¡si todo el mundo comprende la necesidad de especificar fronteras!
-Yo no.
-Claro que tú no lo comprendes. Eres un niño. ¿Está claro? ¿Dónde tienes tus documentos?
-No tengo ninguno.
-Sin documentos no puedes quedarte aquí.
-Entonces me iré.
-Seguramente eres un tipo peligroso... ¿dónde está tu pasaporte? Tengo que sellarlo.
-No tengo pasaporte...
-¡Pues entonces no puedes irte! ¡Vuelve aquí! ¡Vuelve a este planeta! ¿No me oyes? No puedes viajar sin pasaporte!!!



martes, 6 de octubre de 2009

Echar raíces


Y lo he celebrado con mi calathea zebrina, regalo de Lucia en la primera cena que hice, cuando no tenía muebles siquiera. Cuatro años han pasado, cuatro años juntas. Ella jamás floreció, no es lo suyo, pero hemos crecido a la par y habiendo sentido ambas la muerte de cerca ¡qué grande está!, ¡después de todo lo pasado!: escombros, pintura, polvo, saladas lágrimas de riego, noches en vela y semanas de sequía conjunta y otras tantas en solitario mientras yo rodaba por el mundo, canciones gritadas al envés, excesos cometidos de ahogo, bailes dedicados, tomando alguna de sus hojas como micrófono, jajajaja. Hoy esta va por ti, que siempre estuviste conmigo, por ti, reflejo de todo cuánto hemos crecido.

Te prometí una entrada…

domingo, 4 de octubre de 2009

Canción de cuna

Me quedaré hasta que tus cansados ojos se cierren despacio, rendidos en medio de la noche.
Me quedaré hasta que te quedes dormida, sumida en el más profundo de los sueños, donde comenzarás a descansar, a dejar todos los problemas de lado.
Me quedaré hasta que tus músculos dejarán de palpitar por la tensión constante acumulada durante el día.
Me quedaré hasta que claudiques ante el placer del confort y de la paz interior.
Me quedaré hasta que el miedo huya lejos de esas cavernas escondidas situadas en lo más profundo de tu ser.
Me quedaré toda la noche observando el rítmico acompasar de tu pecho, la sosegada respiración y las suaves curvas dibujadas bajo las sábanas.
Me quedaré hasta que finalmente tu camino del descanso finalice con el nuevo amanecer, con la nueva sonrisa y con la nueva ilusión.
Me quedaré hasta que la luz del sol compita con el brillo de tus ojos...

jueves, 1 de octubre de 2009

La ciudad del viento


Hoy el dia está especialmente gris,
los pájaros no han venido a mi ventana a cantar y el sol ya no se cuela por ninguna de mis rendijas con vistas al mar.

Hoy el día está desacostumbradamente gris para lo que suele estar aquí en la costa. Después de más de 24 horas lloviendo todo ha quedado empapado y es que aquí no estamos habituados a ver llorar al cielo de esa forma.
Pero ha de ser así...había mucho que limpiar!.

Ahora sólo queda el recuerdo de esa lluvia, un viento que barre todo al pasar y un coche que dejó de nuevo tirada a su dueña lejos de su hogar.

Es la ciudad del viento, que todo lo agita, todo lo remueve y luego todo se lleva, para dejarnos en paz. Barre las hojas, barre papeles, barre las cartas y las fotos, barre canciones y barre recuerdos. Lo barre todo pero sopla despacio y con cariño, pues sabe que aquí no estamos acostumbrados a él. Lo barre con amor para dejar nuestras almas tranquilas, cosechando esperanza.

Dicen que el viento genera dolor de cabeza, aturdimiento, malestar, sordera...
...pero ha de ser así, había mucho que arrastrar!

Yo sé que no es el viento, sino todo lo que mueve y arrastra, que intenta aferrarse a nosotros sin tregua, sin dejarnos avanzar.

Es la cuidad del viento, que tiene una calle que lleva tu nombre, pero no me acuerdo, después de tanto tiempo se calló el letrero.

Hoy el día es especialmente gris y mi alma especialmente blanca, para escribir de nuevo en ella.
Hoy el día es especialmenete gris, pero después de la tormenta siempre llega la calma y hoy he amanecido especialmente contenta.
Hoy el día es especialmente gris y una canción de Quique suena una y otra vez en mi radio.

Hay una calle que lleva tu nombre
en la ciudad del viento,
después de tanto tiempo
me harté de esperarte
y se cayó el letrero.

Fin de temporada
para todos los amantes de lo ajeno
todos los teléfonos que esperan tu llamada
están ardiendo.

Soy veraneante accidental
en la ciudad del viento
subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda.
Tengo en la memoria la estructura de los labios incorrectos
y otra de las formas que aparecen en los mapas que dibujas
cuando te desnudas...

En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.

Hay una calle que lleva tu nombre
pero no me acuerdo,
después de aquél invierno
traté de encontrarte en los cafés del puerto.

Fin de temporada para los cantantes y los camareros,
doblan las campanas
y las caravanas salieron del pueblo.

En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.

Quique González

sábado, 26 de septiembre de 2009

Fueron otros tiempos


Después de envenenarme con un litro de café que a duras penas permitía mantener mis párpados entreabiertos, mi estómago soltó toda clase de insultos e improperios amenazándome con entrar de nuevo en erupción, después de muchos años de silencio. Y yo sabía que en esta ocasión el almax forte no acallaría el cráter de una úlcera con experiencia, por eso me prometí a mi misma someterme a una cura de abstinencia y desintoxicación durante esta semana en la que la jornada laboral me concedía un indulto. No obstante, metida en otro contexto, tuve que reincidir, como buena drogadicta, y engañar a mi sensación de sueño con un buen tanganazo de la nombrada bebida. Un café de los de tazón y plato, digno del acompañamiento de una buena malaena, sino hubiera sido porque se trataba de la hora de la cena y no del desayuno.

A pesar de estar cansada, con un madrugón pendiente para el día siguiente y muy a gusto en casa de una amiga, no me quedaba otra si quería tomar unas cañas contigo e irme de juerga esta noche, para proponerte más tarde no dormir en solitario. Nunca se sabe la sorpresa que puede aguárdate tras doblar la esquina, y a mí, que de un tiempo a esta parte vivo siempre preparada, han dejado de gustarme las calles rectas. Pero un error de cálculo y una falta de comunicación han hecho que me vea a estas horas escribiendo estas líneas, sin sueño y sin ti.

- Estoy ya en el carmen, ¿Dónde paras?.
Pipip pipip. Un mensaje nuevo:
- Q pena! Al final no he salido, m ha entrado sueño y estoy… bueno, no t lo digo. Jajaja

En otra época me hubiera enfadado contigo y te hubiera contestado con un mensaje envenenado, o quizá no, me hubiera callado tragando mil reproches. Sea como fuere, me hubiera odiado a mí misma y me hubiera maldecido por tomarme ese café “para nada”. Puede que, por mis narices, me hubiera bajado del coche y me hubiera ido sola a tomar esa caña.
En otra época…
Esta noche ya no…

- Sí, que pena!. Descansa. Un beso.

Ya no guardo mi cajita de rencores en la mesilla de noche, podrían despertar mi úlcera. Era otra época…
…Ahora escribo… y me voy a dormir.

Buenas noches. Un beso.