martes, 21 de abril de 2009

Lucia Ernaga

Siempre en pesadumbre, lamentaba su ausencia de brillo: ¿porqué no puedo ser iluminante como las demás?. Cada vez más taciturna se escondía del mundo, cada vez más, encogiéndose sobre sí misma en un ovillo, hasta que de tanta introspección se vio algo por dentro, en el fondo… una luz… ¿es posible? (dijo) yo también brillo!!
Lucía érnaga, dichosa, agitó fuerte las alas, había aprendido a mirarse por dentro, sin miedos, y en su vuelo iluminó el cielo.
...Y entonces, sólo entonces, descubrió que en la inercia de la luz se pude volar sin alas...

miércoles, 15 de abril de 2009

Si te dicen que digo, aún es más lo que guardo

Viniéndome a la memoria aquellos versos de Bertolt Brecht que más tarde utilizara Silvio como prólogo a una de sus canciones, sin nombrar siquiera la autoría de los mismos según creo recordar, hoy escribo:

Muchos dicen, muchos piensan,
otros muchos dicen quienes dicen pero ellos no callan.

Muchos son los que dicen y no hacen, otros muchos hacen y no piensan
Muchos hacen y no dicen,
Otros tantos dicen que no dicen.

Habladurías.

Muchos hacen y esconden la mano
otros hacen usando sus manos.
Cada persona es un mundo y cada mundo, personas.



Hay hombres que luchan un día y son buenos,

hay otros que luchan un año y son mejores,

Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,

pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht


martes, 7 de abril de 2009

Mundo al revés o la teoría de la relatividad

Trabajé anoche, diez horas casi del tirón. ¡Y por si fuera poco fue una noche de perros!. Paramos veinte minutos a las cuatro de la mañana para tomar algo y no desvanecer de una hipoglucemia.
Me hubiera gustado poder ir a casa a dormir toda la mañana y levantarme a desayunar a la hora en la que los demás comen, pero hoy no podrá ser. A las 9h he de estar en la universidad examinando a mis alumnos de tercero.

Al menos una ducha para despejarme… ¡uf, me hubiera venido de lujo!.
¡Es lo que tiene el pluriempleo! Como decía mi madre, sarna con gusto no pica. Pero no veas cómo jode a veces.

Cuando salgo a la calle, la luz del día me abofetea en la cara y ciega mis ojos acostumbrados al neón de bajo consumo. Al salir del parquing tomo conciencia de que para el resto de los mortales es lunes, aún cuando para mí siga siendo domingo.

- Un cortado con la leche natural y…mmm... ¡un croissant!, por favor. Ah! y un vaso de agua, si es tan amable, para tomarme una pastilla, que dudo que alivie mi dolor de cabeza.
- ¿Resaca o es que aún estás dormida, eh?. Se nota que acabas de levantarte, tienes los ojos hinchados de tanto dormir. ¡Yo ya llevo en el mundo desde las 6,30h de la mañana!.

(Sin comentarios)

Sentada, con las piernas en alto apoyando mis pies en otra silla, me tomo el café, que flaco favor le hace a mi estómago. Mientras, hago tiempo ojeando el periódico del día y sin cortarme un duro hago estiramientos de todos mis músculos, entumecidos, ante la atenta mirada de quienes están sentados en la barra. Como encima llevo falda, esas miradas son principalmente masculinas:

- ¿Desperezándote un poco, no? ¡Un bombón como tú no debería madrugar tanto!.

(Nuevamente, no coment)

Como mi asignatura es práctica, decidí en su día, haciendo uso de mi libertad de cátedra, que el método de evaluación también lo fuera y es por ello que examino individualmente a mis alumnos, concediéndoles un máximo de diez minutos a cada uno para que desarrollen la técnica correspondiente. Eso significa acabar a las 13h. Evidentemente un examen tipo test o, incluso, con preguntas de desarrollo, hubiera acortado muchísmo mi jornada de hoy pero también es cierto que si hubiera podido elegir la fecha de mi examen hubiera elegido otro día. Sea como fuere, al final de la partida habré recuperado todas mis horas de sueño haciendo una buena cura el primer día que libre, y mis alumnos, en un futuro, agradecerán que el examen haya sido de esta manera. A caminar aprendimos todos caminando.

A las 13,30h tengo en el hospital reunión de enfermería.
- ¿Trabajaste tú anoche, no?. Gracias por levantarte adrede para venir a la reunión, se te nota en la cara que has dormido poco. Intentaré no extenderme mucho aunque luego, por favor, quédate que me ha dicho la directora de enfermería que quiere hablar contigo en su despacho.

Igual que esta mañana en el bar y otras tantas veces mil a lo largo de mi vida, dejo de nuevo que los demás se la inventen. ¿Para qué tomarme la molestia de desmentirles, para qué darles explicaciones que no han pedido y que sin duda desoirán, para qué quitarles su ilusión y su afán de juzgar a los demás dejándose llevar por su libre interpretación de las apariencias?…

La reunión acaba a las 15h y de allí efectivamente bajo, acompañada por la supervisora del servicio, al despacho de dirección.

Son las 17h cuando atravieso la puerta de mi casa. ¡Hogar, dulce hogar! No me detengo siquiera a colgar el bolso en el perchero del recibidor. Me descalzo y llego hasta el sofá arrastrando los pies. No he comido aún pero la sensación de sueño es mucho mayor que el hambre.
A una hora en la que algunos despertarían de su siesta, yo me voy a dormir el sueño de la noche anterior y lo último que pienso antes de cerrar mis ojos es en la relatividad de nuestras vidas. Todo es relativo, hasta el tiempo, por eso vivo días de 42 horas y noches de 15, semanas de 10 días y otras de 3.

Afortunadamente días como este los cuentos con los dedos de una mano. ¿O son ya las dos?.

domingo, 5 de abril de 2009

Cris is...

He luchado contrarreloj por devolverle la vida,

rodeado de curiosos que no ayudaban,

que miraban sin sentimientos,

creyéndose anónimos,

como espectadores de televisión.


He tratado de impedir

que un hombre pegue a su mujer.


Mientras le cosía la ceja

una vecina curiosa se extrañaba de la escena.


Han sacado un chico de diecisiete años

de entre los hierros retorcidos de un coche.

Sólo he podido certificar su muerte.

El policía me he dicho que no tenía carnet.

Yo sólo he pensado que tenía diecisiete.


He asistido a una anciana que vivía con veinte

perros.

Se había roto la cadera y yacía en el suelo desde

hacía dos días.

Un vecino se me ha quejado de los perros.



Amanecerá y mi jornada se desvanecerá.

Me ducharé, me sentaré en la cama con las

manos arando mis cabellos.

El sol y el sueño lo borrarán todo.

Porque nada de lo cotidiano queda grabado.

Ni tampoco soy un testigo con ganas de

testificar.


Nuestra cris is no economic,

es mucho más que eso.