jueves, 10 de diciembre de 2009

Morocco


Marruecos en un antiguo cliché...
Los palacios, las kashbas. Gentes sentadas esperando nada. Las callejuelas, al atardecer, siempre animadas, siempre bulliciosas. Callejuelas que se convierten en improvisados mercados.
Las medinas o los niños que juegan y corretean detrás de los turistas. Esos niños, que parecen multiplicarse día tras día. y que se convertirán en pronta mano de obra.
Las medinas o los hombres sentados en las aceras, vendiendo todo tipo de objetos, relojes, cigarrillos, o quizá jugando, sosegadamente a las cartas, esperando ver caer el sol.
Los comerciantes, apostados, en las puertas de sus comercios, diciéndote: "amigo, amigo", "pasa, solo ver, no comprar", ¿eres español?, ¿si?, entonces eres mi hermano.
Nunca, nunca te aburrirás, ningún día es igual a otro, sólo tienes que dejarte llevar, disfrutar del momento. Marruecos, donde la luz arde desde primeras horas de la mañana. La luz quema al llegar al mediodía. Y al anochecer, cuando la brisa de la noche te acaricia el rostro, duermes, duermes profundamente.
Satisfecho de haber recorrido el país, sin miedos, sin angustias, y, lo más importante, sin prisas. Comunicándote lo mejor que puedes con los aldeanos, que te ofrecerán gustosos, encantados, un reconfortante vaso de té y deliciosas pastas.
Solo querrán un poco de conversación, solo querrán que les expliques que hay más allá del mar, como es tu familia, tu tierra...
Y te escucharán en silencio, con respeto, con esa mirada brillante que chocará en tus ojos, y nunca más la podrás olvidar.
Sólo tienes que respetarlos, y , entonces, te aseguro que tendrás un amigo.
Marruecos, o los zocos asentados en las plazas de las aldeas, donde podrás encontrar desde una vieja radio, que seguramente, ya habrás olvidado que algún día existió, hasta unas chuletas de carne, rodeadas de moscas. Desde aparatos, herramientas que ya perdieron su utilidad o que no sabrás para que se utilizan, hasta toda clase de vajillas, juegos de té, alfombras, cosméticos para la piel...Desde dentaduras, hasta ramas para limpiar los dientes. Y regatear, regatear, siempre regatear, ¡no los vayas a ofender!
Marruecos o la artesanía, o las bellísimas puertas de madera, con sus dibujos, sus caligrafías, sus arcos de yesería, que son testigos mudos de la historia, de las leyendas y mitos del pueblo magrebí.
Marruecos, parada obligatoria de grandes artistas como Henry Matisse, Keith Richard, Jimi Hendrix y Paul Bowles entre otros muchos.
Marruecos o la sorpresa, Marruecos, o el país al que siempre has de volver.
Marruecos, entre dos culturas. El oriente con el occidente.

¿Hacía donde se quiere dirigir Marruecos?. Al lado del mundo atávico intentan asomarse tímidamente las nuevas tecnologías. Junto a los zocos, se construyen modernos complejos turísticos y urbanizaciones. Al lado de pequeños colmados, van apareciendo vastos centros comerciales. Este es el nuevo Marruecos, que mira de reojo hacía Europa, sin querer perder sus costumbres ancestrales. Marruecos siempre en mi corazón.




domingo, 29 de noviembre de 2009

No me pidas un deseo

- La próxima vez que pidas un deseo, ten cuidado, podría hacerse realidad.

Eso fue lo que dijo ella y él, sólo una vez concedido, supo a lo que se refería. Antes estaba demasiado excitado y obcecado en hacer realidad su fantasía, sin darse cuenta de que lo que a veces soñamos no es precisamente aquello que más se ajusta a la realidad.

Ella era enfermera y docente. Él profesor de educación física y monitor de tiempo libre. Eso era todo cuanto sabían el uno del otro. Dos mitos eróticos en plena efervescencia sexual, embriagados por una noche de calor, humo y gentío.
Sin muchos remilgos ni tiempo que perder, tomando ella la iniciativa, se cortejaron el uno al otro y pidiendo la segunda copa, sobre la barra de aquel local, él le suplicó:
- Esta noche quiero dormir contigo, llévame a tu casa.

No tardó mucho en cumplirse su primer deseo, después de un flirteo continuo, insinuantes miradas, sutiles roces a escondidas y ardientes palabras susurradas al oído, la temperatura de la sala se hizo insostenible y sin apenas despedirse de sus amigos salieron de aquel antro huyendo de la muchedumbre, la fumarada y del ruido, cogidos de la mano.
Una vez en la calle, a la unión de sus manos le siguió la de sus lenguas en un ardiente y apasionado beso, muy superior a los de cualquiera de las cintas de la gran pantalla, que ni el mismísimo Dosnieau hubiera podido inmortalizar como le Baiser de l´Hotel de Ville, y ya no se separaron hasta la mañana siguiente.
De camino a su casa cerca estuvieron de tener un accidente, pues al taxista se le iban los ojos a través del espejo mirando cómo ambos se comían. Fue un fuerte carraspeo lo que les interrumpió para que pagaran la carrera y siguieran fundiéndose en el patio. Ya en el ascensor, a ella le sobraban las medias y a él tanta presión en la bragueta empezaba a dolerle.
Ante la urgencia del deseo, se le cayeron las llaves al suelo, las recogió y abrió enseguida, tan pronto como los magreos lo permitieron. La puerta se cerró de un golpe de nalgas cuando, una vez dentro, la empujaron al tomarla él a ella por la cintura para colocarla a horcajadas mientras se besaban.
De camino a la ducha, fueron perdiendo su ropa y la primera parada fue en la cocina:
- Espera, espera. Voy a encender el butano.
- No será necesario, no creo que el agua pueda salir más caliente que nosotros.
Y razón no le faltó, porque ni siquiera dieron tiempo a que el termostato alcanzara la temperatura suficiente para equipararse a las suyas.
Su segundo deseo se cumplió en la ducha y sin darse tregua, ella lo condujo hasta el dormitorio donde se entregaron por completo a la pasión, el uno al otro, de la forma más salvaje, siguiendo su instinto más animal.

Ya exhaustos, cuando parecía que Morfeo les llamaba a filas, él se resistió y sucumbiendo a los encantos de ella formuló su tercer y último deseo:

- ¡Haz de enfermera para mí!. Pídeme lo que tú quieras y yo te lo haré, pero sé mi enfermera. ¿Qué quieres que te haga?. Pídemelo.
Ella, con el dulce cansancio que sigue una vez alcanzada la plenitud, no dándose por aludida, hizo como si no hubiera oído nada y él, no dándose por vencido, volvió a insistir con un nuevo asalto:
- Haz de enfermera para mí. Yo seré tu paciente.
- Ssssshhh – Y le cerró los labios con su índice.

Aquel antojo la dejó fuera de juego. Odiaba a rabiar que la identificaran con una de esas ridículas enfermeritas del Benny Hill y se negaba a interpretarlas. Le gustaba jugar a provocar y satisfacer determinadas fantasías sexuales pero justo aquella le parecía tremendamente machista y le provocaba efectos muy lejanos a los de cualquier excitación.
Nadie antes se lo había pedido tan explícitamente y con tanta contumacia. Ella sabía ser enfermera pero no hacer las veces de. ¡Aquello no era una actuación sino su profesión y tener que ejercerla precisamente ahora!. ¡Era como decirle a un cocinero que se pusiera entre cuchillos, fogones y sartenes en medio de un polvo!.
Como si de una montaña rusa se tratase, su libido, estando en el punto más álgido, tuvo una pequeña frenada, se detuvo e inició un descenso brusco casi casi hasta los suelos.
¡A ella también le ponía que él fuera monitor de deportes de alto riesgo pero no por ello le pidió que rapelara por la pared del armario ni escalara hasta la lámpara mientras ella le admiraba atónita desde la cama!

- Esta noche no, no estoy de guardia.
- ¡Vaaaamos!, ¡siiiiiíí!.
- Lo siento, no puedo.
- Quiero ser tu paciente y que tú seas mi enfermera.
- Ssshhh, no sabes lo que pides.
- ¡No seas mala!.
- Está bien. Tú lo has querido, pero yo te lo advertí.

Le llenó el pecho de electrodos, le colocó un manguito para medirle la presión arterial y le puso un catéter que le llegó al corazón. Ella le llegó hasta el corazón. Y así, enganchado, lo dejó. Perplejo, totalmente descolocado.

- La próxima vez que pidas un deseo, ten cuidado, podría hacerse realidad- y, compadeciéndose de él, le dio un último beso, el de buenas noches, lento y despacio, muy tierno y permaneció aún un rato despierta, haciéndole cosquillas por su cuerpo desnudo, revirtiendo así su cardioplejia y el instante de apnea.

martes, 24 de noviembre de 2009

Volar en otros niveles

Y se hizo tan sórdido aquel estremecedor silencio que nadie oyó los gritos, chirrido de los hielos de los mares glaciares antes de quebrarse.

La televisión de fondo emitía a todo meter un incultural programa de mínima audiencia y la melodía de un móvil odioso la salvó por la campana.

Sin poder contener las lágrimas, marchó al baño sin avisar, pero no hizo falta tampoco, desde hacía mucho tiempo era ya invisible. Arrastrando los pies, remolcando todo su peso, con la barbilla tocando el esternón y los hombros totalmente hundidos, consiguió recorrer los escasos metros que distaban de su refugio. A ella le parecieron interminables kilómetros. Y allí, en aquel aseo de barucho, limpio y aseado, se acurrucó buscando cobijo y lloró, sin tener que esconderse. Y se abandonó un tiempo, inmóvil, en posición fetal, queriendo tal vez regresar al seno materno o deseando no haber salido nunca de él.

Pensando que eran demasiados los minutos de su retirada como para no despertar sospecha, se recompuso como pudo y volvió deshaciendo la inalcanzable distancia que la separaba de aquella mesa del centro. Ella seguía hablando por teléfono. Ni siquiera se percató de su ausencia. En la misma posición que la dejó. Sonreía. Ni se inmutó.

Estática, encogida, menguada, inerte en su silla, con la mirada fija y perdida, respiró hondo y acto seguido suspiró.

- ¿Nos vamos?- Dijo con una voz casi casi inaudible.

- Si- Contestó sin despegar el auricular de su oreja.

Pagaron sus consumiciones en barra y salieron del local.

Una vez en la calle, el silencio se hizo más estridente si cabe, ensordecedor, tremendamente escandaloso y un gélido escalofrío recorrió todo su cuerpo.

- Bueno…pues…nada…ya nos veremos…- Mientras miraba compulsivamente su reloj, guardando acot seguido el móvil en el bolso y rebuscaba en su interior las llaves del coche.

- Que vaya bien.

- Sí, lo mismo. Dos besos.

Se aproximó a ella y de manera inconsciente aquella se agachó para dárselos. Siendo ambas de la misma altura, nunca entendió porqué se encogía. Entonces lo supo: siendo ambas de la misma estatura nunca estuvieron a la misma altura y el lenguaje corporal, fiel cruel delatador lo constataba.

Y marcharon volando en distintas altitudes. Sus líneas de vuelo nunca más se encontraron.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Después de todo

¡Tantas veces inventamos la vida...!

La imaginamos, la ensayamos, planeamos el cómo será qué y cuándo,
qué dirá el otro, qué haré entonces yo...
Lo estudiamos, una y otra vez, intentamos tenerlo todo controlado.
Nos desvelamos, poblando de fantasmas nuestras noches imaginando a lo mejor lo peor...
...y cuando llega el momento, si es que acaso llega, nada es como habíamos inventando; saltas a la palestra sin ensayo general y nuestro papel, el que habíamos creado, queda sin interpretar;
Todo muere de pronto sin haber llegado a nacer.

Todo es nada y nada es todo, tal como dice Hierro,

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada si más nada será,
después de todo, después de tanto todo para nada.

"Vida" de José Hierro

domingo, 1 de noviembre de 2009

Dejà vu

Vuelvo de un futuro donde nunca estuve y ya añoro lo que todavía es presente.
Angustia anticipada.
Resaca en estado de embriaguez.
Empacho con el estómago vacío.
Me sueño, te sueño, ensueño.
Obsesión persecutoria persiguiendo delirios.
Profecía autocumplida.
Sombras proyectando cuerpos e imágenes reflejando tras el espejo realidades.
Progenitores no natos de descendientes coetáneos.
Retransmisión anticipada en diferido,
programación premonitoria de incertidumbres.

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

lunes, 26 de octubre de 2009

Patchwork

Hazte una manta con todo lo que te quise
para taparte y resguardarte
siempre que te venga a visitar la soledad.

Es imposible que con esa manta puedas tener nunca frío,
y ahora esa manta ya no puede agobiarte.
Y a mi ya no me pesa.

Es una manta de recuerdos, de canciones y fotogramas,
de tardes de cervezas y cenas con berenjenas entre velitas.
De cines en versión original y regresos en bicicleta.
Es una manta a pedazos, de rotos y descosidos,
de besos apasionados que apagaron la pasión.
De respuestas sin preguntas y llamadas sin contestar.
Cafés sin cosumir y mensajes sin despedida.
Es una manta de mago, para desaparecer sin avisar.
Es una manta en francés.

Utilízala siempre que quieras,
hasta que encuentres a alguien que te tape
y construya otra manta contigo.

Ojalá tengas suerte,
y construyáis juntos una que te sirva siempre,
y no a ratos,
que tenga un peso perfecto y nunca te sobre
para que así nunca tengas que echarla hacia los pies.

No dudes nunca que intenté tejer la manta más increible
y con toda la ilusión,
para que nunca necesitaras nada fuera
y te durara toda la vida.

Pero, sencillamente, mi manta no te valía,
Se me olvidó que a pesar de tu frialdad,
tú no sientes tanto el frío

y no pudo ser.

No me arrepiento.

Yo, Penélope, destejí mil veces esta manta
para volvértela a tejer.

Tú, Ulises siempre llegas tarde a Itaca.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Progreso

Encuentro buceando un poema de un autor que aunque lo catalogan de desconocido tiene nombre propio y apellidos.
Xavier Molina habla en primera persona de cosas muy cotidianas en su libro "El amor por las cosas manufacturadas". Libro irónico, agridulce, amargo, a veces estúpidamente inteligente, con un título que a más de uno se antojaría publicitario. Es una colección de poemas sin atender a rimas.

En tiempos de "crisis" una se cuestiona muchas cosas. Queda aquí el poema que da título a mi entrada, sólo que en su libro Xavi no deja pregunta abierta, él afirma.


Habéis conseguido que sepa el sexo de mi hijo sin preguntarlo.

Habéis predicho estadísticamente cuántos años viviré.

Habéis calculado cuántas pulgadas se separa California del continente cada año.

Habéis publicado 500 estudios que demuestran la bondad del ketchup y otros 500 que lo rebaten.

Explicáis cosas que son irremediablemente así, como si fueran grandes revelaciones.

Habéis conseguido tener mis huellas dactilares.

Habéis conseguido leer mis facturas desde vuestros satélites.

Habéis conseguido saber con mi adn cuántas enfermedades padeceré.

Habéis conseguido que mantenga mi teléfono móvil siempre encendido.

Habéis conseguido que suene a deshoras.

Habéis conseguido que se chive de dónde me encuentro.

Habéis conseguido que mi correo electrónico se llene de basura.

Habéis conseguido que un cajero remoto de Islandia se entere que mi tarjeta ya no tiene crédito.

Sois tan listos,

Sois tan maravillosos,

Habéis llevado a la Humanidad a tan altas cotas de grandeza

que en mi humilde opinión:

¿Podríais iros a la mierda?.




domingo, 11 de octubre de 2009

Si le petit prince descendît aujourd´hui... ce serai l´histoire

De la ley de extranjería y otras paradojas

Y dijo el rey:
-Mi mundo es demasiado pequeño para los dos, pero tengo una pequeña colonia a unos 20 centímetros a tu izquierda. Si tus documentos están en regla, puedes quedarte a vivir allí.

Y entonces respondió el principito:
-Este es un planeta muy pequeño, majestad, ¿por qué necesitáis fronteras?
-¿Qué por qué necesitamos fronteras?
-Sí, ¿por qué necesitáis fronteras? ¿podréis explicármelo?
-Pero, ¡si todo el mundo comprende la necesidad de especificar fronteras!
-Yo no.
-Claro que tú no lo comprendes. Eres un niño. ¿Está claro? ¿Dónde tienes tus documentos?
-No tengo ninguno.
-Sin documentos no puedes quedarte aquí.
-Entonces me iré.
-Seguramente eres un tipo peligroso... ¿dónde está tu pasaporte? Tengo que sellarlo.
-No tengo pasaporte...
-¡Pues entonces no puedes irte! ¡Vuelve aquí! ¡Vuelve a este planeta! ¿No me oyes? No puedes viajar sin pasaporte!!!



martes, 6 de octubre de 2009

Echar raíces


Y lo he celebrado con mi calathea zebrina, regalo de Lucia en la primera cena que hice, cuando no tenía muebles siquiera. Cuatro años han pasado, cuatro años juntas. Ella jamás floreció, no es lo suyo, pero hemos crecido a la par y habiendo sentido ambas la muerte de cerca ¡qué grande está!, ¡después de todo lo pasado!: escombros, pintura, polvo, saladas lágrimas de riego, noches en vela y semanas de sequía conjunta y otras tantas en solitario mientras yo rodaba por el mundo, canciones gritadas al envés, excesos cometidos de ahogo, bailes dedicados, tomando alguna de sus hojas como micrófono, jajajaja. Hoy esta va por ti, que siempre estuviste conmigo, por ti, reflejo de todo cuánto hemos crecido.

Te prometí una entrada…

domingo, 4 de octubre de 2009

Canción de cuna

Me quedaré hasta que tus cansados ojos se cierren despacio, rendidos en medio de la noche.
Me quedaré hasta que te quedes dormida, sumida en el más profundo de los sueños, donde comenzarás a descansar, a dejar todos los problemas de lado.
Me quedaré hasta que tus músculos dejarán de palpitar por la tensión constante acumulada durante el día.
Me quedaré hasta que claudiques ante el placer del confort y de la paz interior.
Me quedaré hasta que el miedo huya lejos de esas cavernas escondidas situadas en lo más profundo de tu ser.
Me quedaré toda la noche observando el rítmico acompasar de tu pecho, la sosegada respiración y las suaves curvas dibujadas bajo las sábanas.
Me quedaré hasta que finalmente tu camino del descanso finalice con el nuevo amanecer, con la nueva sonrisa y con la nueva ilusión.
Me quedaré hasta que la luz del sol compita con el brillo de tus ojos...

jueves, 1 de octubre de 2009

La ciudad del viento


Hoy el dia está especialmente gris,
los pájaros no han venido a mi ventana a cantar y el sol ya no se cuela por ninguna de mis rendijas con vistas al mar.

Hoy el día está desacostumbradamente gris para lo que suele estar aquí en la costa. Después de más de 24 horas lloviendo todo ha quedado empapado y es que aquí no estamos habituados a ver llorar al cielo de esa forma.
Pero ha de ser así...había mucho que limpiar!.

Ahora sólo queda el recuerdo de esa lluvia, un viento que barre todo al pasar y un coche que dejó de nuevo tirada a su dueña lejos de su hogar.

Es la ciudad del viento, que todo lo agita, todo lo remueve y luego todo se lleva, para dejarnos en paz. Barre las hojas, barre papeles, barre las cartas y las fotos, barre canciones y barre recuerdos. Lo barre todo pero sopla despacio y con cariño, pues sabe que aquí no estamos acostumbrados a él. Lo barre con amor para dejar nuestras almas tranquilas, cosechando esperanza.

Dicen que el viento genera dolor de cabeza, aturdimiento, malestar, sordera...
...pero ha de ser así, había mucho que arrastrar!

Yo sé que no es el viento, sino todo lo que mueve y arrastra, que intenta aferrarse a nosotros sin tregua, sin dejarnos avanzar.

Es la cuidad del viento, que tiene una calle que lleva tu nombre, pero no me acuerdo, después de tanto tiempo se calló el letrero.

Hoy el día es especialmente gris y mi alma especialmente blanca, para escribir de nuevo en ella.
Hoy el día es especialmenete gris, pero después de la tormenta siempre llega la calma y hoy he amanecido especialmente contenta.
Hoy el día es especialmente gris y una canción de Quique suena una y otra vez en mi radio.

Hay una calle que lleva tu nombre
en la ciudad del viento,
después de tanto tiempo
me harté de esperarte
y se cayó el letrero.

Fin de temporada
para todos los amantes de lo ajeno
todos los teléfonos que esperan tu llamada
están ardiendo.

Soy veraneante accidental
en la ciudad del viento
subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda.
Tengo en la memoria la estructura de los labios incorrectos
y otra de las formas que aparecen en los mapas que dibujas
cuando te desnudas...

En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.

Hay una calle que lleva tu nombre
pero no me acuerdo,
después de aquél invierno
traté de encontrarte en los cafés del puerto.

Fin de temporada para los cantantes y los camareros,
doblan las campanas
y las caravanas salieron del pueblo.

En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.

Quique González

sábado, 26 de septiembre de 2009

Fueron otros tiempos


Después de envenenarme con un litro de café que a duras penas permitía mantener mis párpados entreabiertos, mi estómago soltó toda clase de insultos e improperios amenazándome con entrar de nuevo en erupción, después de muchos años de silencio. Y yo sabía que en esta ocasión el almax forte no acallaría el cráter de una úlcera con experiencia, por eso me prometí a mi misma someterme a una cura de abstinencia y desintoxicación durante esta semana en la que la jornada laboral me concedía un indulto. No obstante, metida en otro contexto, tuve que reincidir, como buena drogadicta, y engañar a mi sensación de sueño con un buen tanganazo de la nombrada bebida. Un café de los de tazón y plato, digno del acompañamiento de una buena malaena, sino hubiera sido porque se trataba de la hora de la cena y no del desayuno.

A pesar de estar cansada, con un madrugón pendiente para el día siguiente y muy a gusto en casa de una amiga, no me quedaba otra si quería tomar unas cañas contigo e irme de juerga esta noche, para proponerte más tarde no dormir en solitario. Nunca se sabe la sorpresa que puede aguárdate tras doblar la esquina, y a mí, que de un tiempo a esta parte vivo siempre preparada, han dejado de gustarme las calles rectas. Pero un error de cálculo y una falta de comunicación han hecho que me vea a estas horas escribiendo estas líneas, sin sueño y sin ti.

- Estoy ya en el carmen, ¿Dónde paras?.
Pipip pipip. Un mensaje nuevo:
- Q pena! Al final no he salido, m ha entrado sueño y estoy… bueno, no t lo digo. Jajaja

En otra época me hubiera enfadado contigo y te hubiera contestado con un mensaje envenenado, o quizá no, me hubiera callado tragando mil reproches. Sea como fuere, me hubiera odiado a mí misma y me hubiera maldecido por tomarme ese café “para nada”. Puede que, por mis narices, me hubiera bajado del coche y me hubiera ido sola a tomar esa caña.
En otra época…
Esta noche ya no…

- Sí, que pena!. Descansa. Un beso.

Ya no guardo mi cajita de rencores en la mesilla de noche, podrían despertar mi úlcera. Era otra época…
…Ahora escribo… y me voy a dormir.

Buenas noches. Un beso.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Existe un bar en La Habana...

... Cuba, al final de un callejón sin salida que posee un espejo en una esquina del recinto en donde dicen que si te observas pierdes la memoria.

Muchos han forzado la leyenda creyéndose más, olvidando hasta el grado de ebriedad. Sin embargo, cuentan, que un hombre, sin nada que perder, ingresó con ímpetu dejando la puerta abierta de par en par, esquivó la barra y sin más se detuvo frente al espejo. El bar hizo silencio a tal espectáculo. El hombre dió vuelta, miró sin mirar y se marchó. Al salir alcanzaron a ver que cubría su cabeza con una boina.

Desde ese entonces, cuentan, que el espejo le dice a todo aquél que se atreva a mirarse su propósito en la vida.

Muchos afirman que el espejo fue incapaz de borrar tanta seguridad.

Al día de hoy, varios, viajan a La Habana en busca del espejo; otros, en cambio siguen al hombre.

Alejandro Filio


lunes, 21 de septiembre de 2009

Tender a tender


Si pusiera a tender la nostalgia

en el terrao de mi casa,

necesitaría una cuerda infinita.


Al final, como soy una vaga

me cansaría de tanto poner pinzas

y acabaría con agujetas en los brazos.


Por eso creo que,

simplemente la meteré en la secadora

para que ya no chorree,

aunque salga toda desordenada.


sábado, 19 de septiembre de 2009

viernes, 18 de septiembre de 2009

Mierda

Tengo una pompa de gas lacrimógeno suelta por la garganta a la cual logro mantener a raya y no eructar mediante la pequeña ingesta de los mendruguitos de mierda que me das cada vez que me dices que todo está bien.

Soy consciente de que estas cosas están mejor fuera que dentro, que luego todo se pudre, pero así de patética soy que prefiero que me lloren los pulmones, el bazo y el páncreas, a que te des cuenta de que tus mentiras me las trago con colador, tapándome la nariz. Y sin apenas deglutirlas, no hay protector gástrico que remita sus pesadas digestiones.

-Todo está bien.
-Lo sé cielo (Glup).

Eso sí, cuando explote, lo haré delante del ventilador.

lunes, 18 de mayo de 2009

Tristemente, adios querido Mario

http://www.youtube.com/watch?v=xIVOjdBLWwY


Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno, como fue bautizado hace 88 años, falleció ayer en Montevideo, a donde se trasladó de niño con su familia “mientras dormía en su domicilio, en profunda paz. De a poquito dejó de respirar”, dijo su secretario Ariel Silva.


Cerró los ojos y se fue. Iba tranquilo.


Adiós Mario



Hasta Mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja

para la muerte, que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me digan cuando me despierte.

MARIO BENEDETTI


LA VIDA ESE PARÉNTESIS

Cuando el no ser queda en suspenso
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre

somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad

la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis
también se cierra incurre
en un vagido uiniversal
el último

y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre

MARIO BENEDETTI



martes, 21 de abril de 2009

Lucia Ernaga

Siempre en pesadumbre, lamentaba su ausencia de brillo: ¿porqué no puedo ser iluminante como las demás?. Cada vez más taciturna se escondía del mundo, cada vez más, encogiéndose sobre sí misma en un ovillo, hasta que de tanta introspección se vio algo por dentro, en el fondo… una luz… ¿es posible? (dijo) yo también brillo!!
Lucía érnaga, dichosa, agitó fuerte las alas, había aprendido a mirarse por dentro, sin miedos, y en su vuelo iluminó el cielo.
...Y entonces, sólo entonces, descubrió que en la inercia de la luz se pude volar sin alas...

miércoles, 15 de abril de 2009

Si te dicen que digo, aún es más lo que guardo

Viniéndome a la memoria aquellos versos de Bertolt Brecht que más tarde utilizara Silvio como prólogo a una de sus canciones, sin nombrar siquiera la autoría de los mismos según creo recordar, hoy escribo:

Muchos dicen, muchos piensan,
otros muchos dicen quienes dicen pero ellos no callan.

Muchos son los que dicen y no hacen, otros muchos hacen y no piensan
Muchos hacen y no dicen,
Otros tantos dicen que no dicen.

Habladurías.

Muchos hacen y esconden la mano
otros hacen usando sus manos.
Cada persona es un mundo y cada mundo, personas.



Hay hombres que luchan un día y son buenos,

hay otros que luchan un año y son mejores,

Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos,

pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht


martes, 7 de abril de 2009

Mundo al revés o la teoría de la relatividad

Trabajé anoche, diez horas casi del tirón. ¡Y por si fuera poco fue una noche de perros!. Paramos veinte minutos a las cuatro de la mañana para tomar algo y no desvanecer de una hipoglucemia.
Me hubiera gustado poder ir a casa a dormir toda la mañana y levantarme a desayunar a la hora en la que los demás comen, pero hoy no podrá ser. A las 9h he de estar en la universidad examinando a mis alumnos de tercero.

Al menos una ducha para despejarme… ¡uf, me hubiera venido de lujo!.
¡Es lo que tiene el pluriempleo! Como decía mi madre, sarna con gusto no pica. Pero no veas cómo jode a veces.

Cuando salgo a la calle, la luz del día me abofetea en la cara y ciega mis ojos acostumbrados al neón de bajo consumo. Al salir del parquing tomo conciencia de que para el resto de los mortales es lunes, aún cuando para mí siga siendo domingo.

- Un cortado con la leche natural y…mmm... ¡un croissant!, por favor. Ah! y un vaso de agua, si es tan amable, para tomarme una pastilla, que dudo que alivie mi dolor de cabeza.
- ¿Resaca o es que aún estás dormida, eh?. Se nota que acabas de levantarte, tienes los ojos hinchados de tanto dormir. ¡Yo ya llevo en el mundo desde las 6,30h de la mañana!.

(Sin comentarios)

Sentada, con las piernas en alto apoyando mis pies en otra silla, me tomo el café, que flaco favor le hace a mi estómago. Mientras, hago tiempo ojeando el periódico del día y sin cortarme un duro hago estiramientos de todos mis músculos, entumecidos, ante la atenta mirada de quienes están sentados en la barra. Como encima llevo falda, esas miradas son principalmente masculinas:

- ¿Desperezándote un poco, no? ¡Un bombón como tú no debería madrugar tanto!.

(Nuevamente, no coment)

Como mi asignatura es práctica, decidí en su día, haciendo uso de mi libertad de cátedra, que el método de evaluación también lo fuera y es por ello que examino individualmente a mis alumnos, concediéndoles un máximo de diez minutos a cada uno para que desarrollen la técnica correspondiente. Eso significa acabar a las 13h. Evidentemente un examen tipo test o, incluso, con preguntas de desarrollo, hubiera acortado muchísmo mi jornada de hoy pero también es cierto que si hubiera podido elegir la fecha de mi examen hubiera elegido otro día. Sea como fuere, al final de la partida habré recuperado todas mis horas de sueño haciendo una buena cura el primer día que libre, y mis alumnos, en un futuro, agradecerán que el examen haya sido de esta manera. A caminar aprendimos todos caminando.

A las 13,30h tengo en el hospital reunión de enfermería.
- ¿Trabajaste tú anoche, no?. Gracias por levantarte adrede para venir a la reunión, se te nota en la cara que has dormido poco. Intentaré no extenderme mucho aunque luego, por favor, quédate que me ha dicho la directora de enfermería que quiere hablar contigo en su despacho.

Igual que esta mañana en el bar y otras tantas veces mil a lo largo de mi vida, dejo de nuevo que los demás se la inventen. ¿Para qué tomarme la molestia de desmentirles, para qué darles explicaciones que no han pedido y que sin duda desoirán, para qué quitarles su ilusión y su afán de juzgar a los demás dejándose llevar por su libre interpretación de las apariencias?…

La reunión acaba a las 15h y de allí efectivamente bajo, acompañada por la supervisora del servicio, al despacho de dirección.

Son las 17h cuando atravieso la puerta de mi casa. ¡Hogar, dulce hogar! No me detengo siquiera a colgar el bolso en el perchero del recibidor. Me descalzo y llego hasta el sofá arrastrando los pies. No he comido aún pero la sensación de sueño es mucho mayor que el hambre.
A una hora en la que algunos despertarían de su siesta, yo me voy a dormir el sueño de la noche anterior y lo último que pienso antes de cerrar mis ojos es en la relatividad de nuestras vidas. Todo es relativo, hasta el tiempo, por eso vivo días de 42 horas y noches de 15, semanas de 10 días y otras de 3.

Afortunadamente días como este los cuentos con los dedos de una mano. ¿O son ya las dos?.

domingo, 5 de abril de 2009

Cris is...

He luchado contrarreloj por devolverle la vida,

rodeado de curiosos que no ayudaban,

que miraban sin sentimientos,

creyéndose anónimos,

como espectadores de televisión.


He tratado de impedir

que un hombre pegue a su mujer.


Mientras le cosía la ceja

una vecina curiosa se extrañaba de la escena.


Han sacado un chico de diecisiete años

de entre los hierros retorcidos de un coche.

Sólo he podido certificar su muerte.

El policía me he dicho que no tenía carnet.

Yo sólo he pensado que tenía diecisiete.


He asistido a una anciana que vivía con veinte

perros.

Se había roto la cadera y yacía en el suelo desde

hacía dos días.

Un vecino se me ha quejado de los perros.



Amanecerá y mi jornada se desvanecerá.

Me ducharé, me sentaré en la cama con las

manos arando mis cabellos.

El sol y el sueño lo borrarán todo.

Porque nada de lo cotidiano queda grabado.

Ni tampoco soy un testigo con ganas de

testificar.


Nuestra cris is no economic,

es mucho más que eso.


lunes, 30 de marzo de 2009

Luz propia


Se ha fundido la luz de mi faro
y esta noche me guio sólo por las estrellas.
¡Algunas son tan fugaces!.

Nunca se me ha dado bien la astronomía
y al mirar al cielo, veo miles de constelaciones inventadas y estrellas que no consigo nombrar.

He visto carros y cruces del sur, andrómedas y oriones, casiopea y la polar.
Me ha parecido ver a Pegaso, pero seguro me lo he imaginado.
Ahora he visto barcos de bajura, gatos, árboles, lluvia, una sirena sentada en el techo de una ambulancia y hasta el camión de la basura.

Al final, como no sabía qué rumbo seguir,
me he tumbado mirando al cielo figurandome miles de historias
sonriendo aún estando perdida,
esperando que salga el sol por el este
para continuar mi camino.
Cuando hay que decidir,
aunque no elijas nada,
ya has decidido

sábado, 28 de marzo de 2009

Nicaragua tan salvajemente dulce

En la vida hay dos tipos de viajeros, los que miran el mapa para trazar una nueva ruta y los que sencillamente se miran al espejo. Los que miran el mapa son los que se van, los que miran al espejo son los que regresan

.


Siempre me apasionó viajar: ¡volar, vivir, sentir, gustar, oler, conocer, descubrir, compartir, saborear, escuchar, contemplar, participar, aprender, crecer!

Yo me encuentro a mí misma en cada uno de mis viajes, y aunque el tiempo se encargue de difuminar los recuerdos, disipándose como la bruma, las emociones se diluyan y las imágenes se borren de nuestras retinas (y de mi ordenador de un plumazo, en un descuido), está para ello la memoria, para hacernos re-sentir las vivencias pasadas...

No sé que tienen mis destinos que siempre vuelvo a ellos cada vez que los evoco y puedo sentirlos y vivirlos.

Hoy me traslado una vez más a Nicaragua:

Coloridos murales revolucionarios, historias sobre política; calles enlodadas y casas de cartón, madera y uralita; leyendas sobre galeones piratas hundidos en la Costa de los Mosquitos; poemas de Rubén Darío, ron de caña envejecido durante años al son de bachata; playas vírgenes bañadas por las cristalinas aguas del Caribe; inmensos lagos totalmente contaminados, el océano Pacífico que en nada hace honor a su nombre, cerros y volcanes activos; hamacas tejidas a mano por artesanos octogenarios; cazadores furtivos al acecho de tortugas Tora; campesinos, militares, colegiales uniformados, coyotes (cambistas), vendedores ambulantes... Una legión de autobuses, importados de los colegios y universidades estadounidenses transportando a decenas de personas hacinadas en su interior; destartaladas camionetas repletas de pasajeros en todas las direcciones...

Nicaragua, un país desconocido para muchos.

Caótica, melancólica, resignada, ocupa la segunda posición en el ranking de los países más pobres de América. Los desastres naturales -terremotos y huracanes-, las secuelas de una guerra casi continua y el “desacierto” de las clases dirigentes han colocado al país al borde del abismo. Sin embargo, tras los elevados índices de pobreza, se esconde la otra Nicaragua. Encomiable, cálida, exuberante.

La viva mirada penetrante de los niños con sus ojos negros como el tizón y ¡ese brillo!… Su sonrisa sincera, facilona y gratuita, han quedado perennes en mi memoria y en mi corazón. Con una vitalidad insuperable, faltos de todo, llenos de tanto, han aprendido a volar a la fuerza. Jamás han visto un tren (no hay una sola línea ferroviaria en todo el país), ni la nieve, ni una escalera mecánica, ni una lavadora, ni una cisterna. No saben qué es un ascensor, ni la Nintendo… Juegan en la calle, de tierra y fango, sin alumbrado, a la trompa (peonza) y el balón. Descalzos, o con chinelas (chanclas) quien tuvo suerte. Les entusiasma jugar al pañuelo, se te cuelgan del cuello pidiendo a gritos mudos una mínima muestra de afecto. Les fascina ser fotografiados y jamás te piden nada, sólo que le muestres sus rostros grabados en la cámara: ¡enseña, enseña!.

Un mes, sólo un mes, pero fue cada día tan intenso que tardé en digerir tantas vivencias…

…Y cuando aprendimos a limpiar nuestra retina de los prejuicios y prioridades occidentales para, sólo así, entender el funcionamiento de las cosas en un contexto que nos resultaba lejano y desconocido, cuando empezamos a enfocar la imagen en nuestros cerebros… nos fuimos.

Pero en mi equipaje me los traje a todos, metiditos en mi mochila, y para que no los extraditaran intentando yo pasar mil controles en Miami, los guardé en mi corazón.

Me gustaría no perder nunca esa ilusión que desarrollamos de niños de descubrir, crecer, conocer y tocarlo todo. ¡Las ganas de conquistar la vida!, ¡el entusiasmo de ir al encuentro del otro!. ¡La capacidad de sorprenderme!.


Si me dijeran pide un deseo...