


Si piensas largarte
puedes hacerlo,
sin miedo ni pudor.
Si has decidido marcharte
no demores tu partida,
no voy a atarte al cabezal de mi cama
ni a la pata de ninguna silla.
No pierdas el tiempo en disfrazar explicaciones
que no mitigarán mi pena.
No justifiques, vete.
Prometo que no habrá aspavientos.
Si te vas, ¡vete!
no quiero retenerte.
Pero hazmelo saber, por favor,
para echar el cerrojo de la puerta de entrada,
para no esperarte más noches en vela.

No hay comentarios:
Publicar un comentario