domingo, 22 de marzo de 2009

Cambio de estación


Vidas que dejé cruzadas ya no vienen persiguiéndome. Ahora que las sombras de las velas que nunca se apagaron del todo ya no me asedian, no ando cabizbaja por callejones color sepia desgastados de tantos que han andado arrastrando los pies. Cantos rodados, adoquines en escala de grises.

El frío ya no se mete entre las suelas y al respirar no sale vaho para convertirse en humo de cigarro imaginario. Ya no necesito la lluvia que limpie las calles. Los inviernos venideros marcharé a un lugar donde llueva hacia arriba, que ya me cansé de llover sobre mojado. El viento no es quien arrastra las estaciones ni el tiempo a quien debemos colgarle todos los sambenitos.

Es mi cuerpo que se revela, de forma discreta, con fuerzas. Y no preciso lugar donde esconderme. Se me primaverea el alma.

Ya no camino en blanco y negro por calles que han perdido el color y el tiempo, y siento la alegría de saber que igual que yo te pierdo otros me ganan.

1 comentario:

ANDER dijo...

Eso es Moli, los que se tienen que esconder son los malos.

Suerte primaveral.