lunes, 23 de febrero de 2009

Se va, se fue...

No era octubre, ni era rojo, ni Stalingrado el escenario de fondo. Era noviembre y era gris. La primera vez que escuché esta canción. Llovía. Fuera del coche, luces de neón y semáforos en rojo. Dentro de mí, noche cerrada. No podía dejar de llorar y rompiendo aquel silencio desgarrador, mi amiga, quien entonces conducía, me condujo esa noche. Seleccionó la canción concreta y pulsó suavemente el play de su radio cd para que Jorge hablara para mí por ella. ¡Maravilloso Drexler!
Semanas más tarde tuve la enorme suerte de sentirlo en directo, en la Venecia del norte, que no es Amterdam sino Estocolmo. ¿Causalidades de la vida?.
Yo creía que hacía falta algo más que una guitarra y voz, pero no. Con mucha imaginación se puede hacer uno de los mejores conciertos a los que haya asistido. Mejor que muchos grandes que nos hacían pagarles la reforma del piso en Tirso de Molina. Él estaba tímido, temeroso de su audiencia. No sabía si le conocían, si cantarían lo que él escribe. Y pedía peticiones a la gente de las primeras filas.
Meses más tarde, de nuevo su nombre en otro hombre despertaría en mí sentimientos y deseos dormidos. ¿Casualidades de la vida?.

Más de un año después, mi amiga tiene un novio que no sabe qué hacer con él, otra de ellas lucha porque su matrimonio salga a flote, un amigo se ha quedado sin trabajo, una compañera aborta después de seis meses de embarazo y otra sufre porque no puede quedarse embarazada.

Yo hoy amanezco tarde, en calma, marea baja, sin oleaje, ni bravura. Desayuno, como de costumbre, mirando por la ventana la vida que pasa fuera sujetando, de pie y con dos manos, mi café con leche. De fondo Jorge... En tiempos de crisis (y no precisamente económica) me vale esta canción, la primera de todas... y todos vosotros me venís a la memoria. Ya no es noviembre, ni gris, ni llueve fuera. Pero lo cierto es que la pena voló. Hay que pensar que la tristeza también, se va, se fue.

No hay comentarios: